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lunes, 16 de noviembre de 2015

La modélica transición

La modélica transición.







Esto es en el área 103 de la autovía de Madrid a Zaragoza en la provincia de Guadalajara, aunque al parecer también está en otras áreas de la misma autovía. En la contra etiqueta, sobre la bandera española pone "no se os puede dejar solos".
Lo primero que me viene a la cabeza es preguntarme si es posible imaginar esto mismo en Alemania con la etiqueta de Hitler o en Italia con Mussolini. Yo desde luego no me lo puedo imaginar. Aquí no solo eso, sino que el gobierno de todos los españoles, el de una transición modélica y tal, subvenciona a la Fundación Francisco Franco como si se tratase una ONG, una fundación que tiene como objetivo legal la de guardar, proteger y propagar su memoria mientras niega dinero a quienes desean sacar a sus muertos de las cunetas.
El dictador más asesino y déspota de este país tiene hasta su marca de vino, y no solo eso, sino que TVE se dedica a homenajearlo a través del soplagaitas de Osborne, la nietisima y demás desfile de palanganeros. Y los de Manos Limpias sin decir nada de esto... ah no que son los mismos.

Los medios de intoxicación



Tras tres días sobresaturados de la "operación París" lanzada por los llamados medios de comunicación (en realidad medios de "intoxicación), donde periodistas tan "solventes" como Carlos Herrera se ha hecho un selfi en uno de los lugares de los atentados para que viésemos lo implicado que estaba (o lo que es lo mismo hacer un spot publicitario gratuito para su programa de la COPE), y codazos de esos mismos medios para hacerse un sitio en las conexiones, un "a ver quién consigue más cuota de pantalla", de lo que no me cabe duda alguno fardará uno de estos días sobre que ha sido el medio más visto. Incluso teniendo en cuenta el estupor que me ha causado que aviones franceses hayan bombardeado y masacrado a una población con la excusa de la presencia de presuntos terroristas y, a pesar de ello, el mundo siga ondeando la bandera tricolor y cantando "la marsellesa" con absoluto desprecio a esas víctimas colaterales, que se estarán preguntando que han hecho ellos para ser masacrados por ISIS y por sus presuntos vengadores. 

Pues bien, a pesar de todo esto, casi lo que más me llama la atención son los mensajes de "ofendidos" por los comentarios que piden una lógica (según mi opinión), coherencia en condenar todos los actos terroristas los sufra quien los sufra y no solo aquellos que comparten nuestro modelo social. No dudo que la gente haga eso de cambiarse avatares y tal de buena fe, pero también les pediría que dado que ni antes han condenado ni lo harán en el futuro otros actos, al menos no intenten justificar lo injustificable, más que nada porque eso los sitúa al nivel de esos políticos que también ahora han tenido que salir en todos los medios condenando este atentado (de igual forma que salen en el hormiguero, el larguero o donde sea porque están en campaña electoral), siendo políticamente correctos y justificándose en que ahora lo que toca es hablar de París y no de Damasco.

Asesinados de primera y de segunda


La costumbre del minuto de escombros, cuerpos desmembrados, y lo que a los occidentales nos parecen aspavientos y muestras exageradas de dolor, con que nos obsequian los informativos casi a diario en los atentados de Líbano, Siria, Bagdag, etc. deja a estas gentes como víctimas de segunda, de igual forma que malviven como ciudadanos de segunda. Estas gentes también tienen padres, hijos, amigos, etc., y también tendrán que convivir con el dolor el resto de su vida, pero ni tan siquiera tendrán el consuelo de que el medio mundo que se auto nombra civilizado, pare su rutina habitual para recordarlos; traslade sus centros operativos allí, lleve tres días con monográficos repitiendo una y otra vez las mismas informaciones, nos inculque que eso también podría habernos pasado a nosotros e inunde los acontecimientos mundiales de banderas y repetición del himno, como si esos símbolos fuesen de solidaridad, cuando no cabe duda de que son “separadores de trasfondo bélico”.



martes, 22 de septiembre de 2015

De cuando España empezó a dejar de ser "una" y "grande"


De cuando España empezó a dejar de ser "una" y "grande"

¡Y entonces apareció él!
El licenciado Miguel Reina, recordado por ser quizás el único portero de la historia que se marcó un gol en propia puerta desde fuera del área, le ponen una alcachofa por delante y pide que haya "alguien con un par" y meta en la cárcel a los cuatro delincuentes (se refiere, se entiende, a los políticos de la lista independentista) "y se acabe el cachondeo en este país". Supongo que al hablar de alguien con un par debe referirse a alguien como su Generalisimo, alguien a quien no le importe asesinar a cientos de miles de personas (ah no, que los catalanes no son personas) para hacer cumplir la ley. Lo curioso es que muchos en este país son unos fascistas irredentos, pero ni tan siquiera lo saben. La culpa no es de Miguel Reina, que después de todo como ciudadano tiene derecho a tener una opinión (aunque ponga los pelos de punta y le quite su derecho a los demás), la culpa es de esos periodistas como el Pedrerol que desde su púlpito nos suelta encíclicas contra la violencia, la tolerancia... y acto seguido saca a personajes como este y otros como los de su chiringuito lleno de pulseras con banderitas españolas mientras ponen a parir a los nacionalistas "que no se sienten españoles". Si lo que quiere es marcha no tiene más que meterse entre los ultras de los equipos de fútbol y dejarles que se manifiesten cada día en su programa.
En este país estamos tan acostumbrados a lo que llaman "tertulias políticas" (pero que en realidad no es más que un reparto de momio entre los mismos), donde estos personajes lo mismo dogmatizan sobre una raza de perros que una sentencia judicial, todos ellos están superinformados, son economistas, juristas y hasta veterinarios, aunque no hayan enseñado un título en su vida, que ya los ciudadanos no sabemos discernir entre hooligans y "profesionales".