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viernes, 23 de abril de 2021

Historias de la Nueva Era: La deconstrucción de los miserables

Jordi Cruz, el guaperas del Master Chef, ha dicho que nunca se lo habría planteado como opción política, pero que, si el votase en Madrid, lo haría por el PP y la Ayuso ¿Quién lo iba a decir? ¿Quién iba a decir que el mismo personaje que utilizaba becarios como trabajadores (la mitad de las plantillas), a cambio de cama y comida (efectivamente, como el tío Tom y los de su raza en los campos algodoneros del sur estadounidense), iba a apoyar a la señora de-mente privilegiada madrileña?

Claro que, teniendo en cuenta que su argumento para acoger a tanto becario, era que, si hubiese tenido que contratar trabajadores asalariados, no podría mantener sus negocios ni ofrecer la calidad que supuestamente vende, no debería extrañar a nadie.

A este “emprendedor” le importan un carajo si los ancianos de las residencias fueron llevados a hospitales o abandonados a su suerte, los datos del paro, la sanidad, la educación o si es la Comunidad con más contagiados y fallecidos por el Covid. Obviamente le importan un carajo las inmensas colas del hambre, de los miles de personas que han entrado en la pobreza como resultado de la pandemia, y no le importan porque esa gente, tampoco sus becarios, son los clientes de sus negocios a 120 euros el cubierto.

Junto a él, otro cocinero catalán estrellado (cuyo nombre no recuerdo ahora ni voy a perder un minuto en buscarlo en Internet), también se confiesa de izquierdas, y al mismo tiempo declara que votaría a Ayuso si estuviera empadronado en Madrid.

Naturalmente esos dos ciudadanos tienen derecho a votar a quienes deseen, aunque su opinión vale lo mismo que la mía o la de cualquiera, por mucho que sepan freír un huevo mejor que nadie, pero que no tomen a la gente por idiotas. Votarían al PP para defender sus intereses, única y exclusivamente. Lo que pasa es que son unos cobardes que quieren ir de progres por la vida, justificando su miseria moral.

“Si toda la gente en cocina estuviera en plantilla, no sería viable” decía textualmente el susodicho, para justificar su condición de “amito Jordi”. No hay más que añadir.



miércoles, 14 de abril de 2021

Historias de la Nueva Era: Si, yo me he vacunado para que me quiten la libertad y enriquecer a los laboratorios


No he probado la cocaína, heroína, éxtasis, ni otras sustancias similares en mi vida.

La única raya que me he "pasado" en algún momento, es la línea continua de una carretera.

Los porros que me he fumado en 65 años se pueden contar con los dedos de una mano.

No soy abstemio, pero básicamente, el alcohol no me gusta y confieso ser adicto a la coca cola.

Tengo los achaques propios de mi edad, entre los que no se incluye una malformación o descontrol de la mandíbula, achacable a sorprendentes efectos secundarios de la “emotividad”.

Y si, utilizo las redes sociales (por eso me estás leyendo, si te interesa lo que digo y te lo agradezco), y además consumo medicamentos, por lo que contribuyo a las fortunas de esos multimillonarios (Gates, Zuckerberg...).

Acostumbro a salir a la calle vestido, por lo que ayudo a la fortuna de gente como Amancio Ortega y soy consciente que, utilizando ropa de los comercios de ese señor, e incluso del mercadillo, soy "cómplice necesario" para mantener el esclavismo y abuso infantil del tercer mundo.

Me gusta el futbol y resto de deportes, por lo que también soy consciente que contribuyo a mantener unos personajes engreídos, mimados y multimillonarios, que creen estar por encima de los demás y el bien y el mal, por patear un balón o meter la pelotita en una canasta sujeta a un palo.

Consumo alimentos (seguramente por encima de mis necesidades), que mayoritariamente compro en Mercadona, por lo que ayudo a llenar la bolsa de la “familia” Roig y de otros especuladores alimentarios como carrefures y demás.

Compro asiduamente por internet, por lo que aporto a las fortunas escondidas tras grandes empresas, con políticas de explotación de sus trabajadores.

 

Evidentemente, mi currículo no da para protagonismos en programas en prime-time, ni por mis costumbres, estilo de vida, o por mis actos como “asesino de las Azores”, pero entiendo la utilidad de dar voz (luz y taquígrafos), a esas figuras, como Miguelito Bosé, para que nos iluminen con “la verdad”. No por su verdad, sino la verdad absoluta, tras descubrir de donde le viene esa ciencia infusa, según la cual, el meterse unos gramos de coca al día, y mezclarlos con el resto de sustancias, les hace crecer en creatividad, y que puedan dar ese mensaje definitivo, que no debe caer en saco roto, “niños y niñas, podéis meteros de todo y chutaros a gusto, que el día que queráis, solo basta que, subiendo (o bajando) una escalera, os digáis, “mañana lo dejo”, y ya está. Desde ese día se acabó, sin monos ni más mentiras”.

 

Pero, sobre todo, el mensaje es “”no os vacunéis, porque esto es una mentira creada en el “foro de Davos”, para quitaros la libertad y enriquecer a los laboratorios. A saber que mierda os están metiendo en el cuerpo. No como las cosas que yo me metía, que servían para acrecentar mi inteligencia””.

 

Por mi parte solo puedo confesar, que deseo que nadie me haga caso cuando propago mi vacunación, porque yo solo soy un pedazo de carne al servicio de los verdaderos poderes que dominan la tierra, y obviamente, un desinformado que no sabe beber de las fuentes de la sabiduría, por lo que no cabe duda que hay que seguir los consejos de ese profeta (y sus seguidores), aunque te lo digan con voz de ultratumba y la mandíbula bailando el “Bandido”, de un hombro a otro.

Por cierto, lamentablemente para mí, entre mis defectos también está el de ser ateo, y claro, no me llegan los mensajes de dios, que envía a través de uno de sus portavoces en la tierra. Esos señores con faldones de señoras, bordados de oro, que nos iluminan desde sus tronos.





lunes, 1 de marzo de 2021

Historias de la Nueva Era: La extraña y gigantesca ave sobre Barcelona (Desconfinando la memoria)

Todo empezó el 10 de junio de 1990, a través de una carta, publicada en la sección “Cartas de los lectores”, de La Vanguardia.

En 1990 no sé si algún cerebro iluminado habría pergeñado en el garaje de su casa o en el incipiente Silicon Valley, lo que sería el boom de las redes sociales en la comunicación masiva entre ciudadanos, a través de internet; pero en 1990 el “twiter” del que disponían estos ciudadanos para expresar sus inquietudes y opiniones eran, sin duda, las llamadas “Cartas al director” o como en este caso, “Cartas de los lectores”; espacio del que disponían casi todos los diarios generalistas.

Ese domingo de junio, un lector escribió: “…la noche del 28 de mayo, algunos vecinos del barrio de Les Corts, nos despertamos ante los insoportables “graznidos” de un ave; no un ave cualquiera; nuestro estupor fue inmenso al salir al balcón y ver una silueta negra de un ave de grandes dimensiones. Quizá debería medir entre 3 o 5 metros, y no exagero. Numerosos fueron los vecinos que lo vieron, y numerosos también los comentarios al día siguiente” … “… ¿Qué era? Y lo que es más extraño, ¿Por qué no ha aparecido ninguna noticia en la prensa?”

 

A partir de ahí, y durante los siguientes tres meses, se puede decir que no hubo día, en esa sección, de algún lector que no hiciese referencia a la “Extraña y Gigantesca ave”. Hubo de todo, gente que se lo tomó por el lado cómico y de broma, otros que se lo tomaron muy en serio, y hasta se mostraban ofendidos, haciendo hincapié en su formación (matemáticos, filósofos, un exalcalde, etc.), para dar mayor credibilidad a sus opiniones, e incluso algunos que se declaraban “expertos en ornitología” y trataban de dar lecciones al resto.

El 18, uno que se identifica como ornitólogo, hace referencia a la nueva hipótesis, la de la paloma mutante: “…Que los sonidos emitidos por el ave fuesen descritos como “graznidos”, descarta la apuntada hipótesis de una paloma mutante. Los colúmbidos no graznan”.

El día siguiente, alguien, tras explicar su experiencia ante la visión del ave, hace un llamamiento “……que las autoridades correspondientes pudieran actuar y responsabilizarse del tema, por si dicha ave entrañara algún peligro para la población”.

El sábado 23, un tal JUAN B., dice que “…he identificado el gran pájaro negro, ave de mal agüero, que sobrevuela la ciudad de Barcelona. Se trata del señor Borrell, que viene por lo de la renta”.  

En días sucesivos se incorporaron visiones de esa misma ave o similar. en otros lugares como Salou y Gavá, e incluso el genial dibujante Oscar Nebreda hizo referencia a él en alguna historieta, denominándolo “el pajarraco”.

La cosa fue derivando, incorporando febriles teorías, que, si era un albatros, una gaviota mutante o incluso ¡un pterodáctilo!, que, aunque parezca mentira, tuvo bastantes seguidores. La historia fue languideciendo al mismo tiempo que los calores veraniegos. Tras unos días de silencio, reapareció, para despedirse definitivamente de las páginas del diario, el 7 de septiembre, con una carta que no tiene desperdicio, y resume lo que fue la historia:

“Hondo pesar nos causa la desaparición de ese ser que supo granjearse el cariño y afecto de todos cuantos le rodeaban. Nos referimos, evidentemente, a esa extraña y misteriosa, a la par que gigantesca ave, que hasta hace pocas fechas sobrevolaba la Ciudad Condal a ambiguas horas nocturnas. En la CAGAM (Coordinadora de Apoyo a la Gigantesca Ave Misteriosa) nos sentimos consternados, ya que suele suceder que la falta de noticias es la peor noticia.

No sabemos, si nuestra querida ave, habrá ido de observadora imparcial al conflicto del golfo Pérsico o simplemente se habrá escondido, temerosa, al oír esos horribles sonidos ¿procedentes del averno?, que retumban hoy en día en Barcelona: “Aquet any sí”, “Ja tenim equip”. Lo único que sabemos en la CAGAM, es que desde que descubrimos que, el “Viaje a la Luna” de Julio Verne, no era ficción, sólo nos queda esa hermosa ave donde reposar nuestros sueños.

La CAGAMos, o no, en un mundo que la navegación solo se relacionaba con la aérea o la marítima, y la vía para entrar en una red social como la descrita, se limitaba a un sobre, y un sello de 15 pesetas, sin preocuparse por la cobertura.  




jueves, 25 de febrero de 2021

Historias de la Nueva Era: Intelectuales de la farándula y el balompié

A Victoria Abril le han dado un premio de esos que se reparten a actores y actrices (esa gente que pone su cara, cuerpo y voz a lo que otros han pensado y escrito), y ha aprovechado para darnos un clinic y recordarnos (una más), que quienes no comulgamos con “su” verdad, somos unos monigotes, indocumentados, borregos siervos de Bill Gates, los laboratorios médicos y el contubernio internacional o liga de los países, que nos robotiza con sus pastillas de “soma”.

Con mi definición de actor no quiero faltarles el respeto, porque podría decir que, un portero de futbol, es un personaje que se junta con otros tipos en pantalón corto, como él, simplemente para que la pelotita no entre en un espacio formado por tres palos. Ni para una cosa ni otra se necesita haber estudiado (estudiar no es aprenderse de memoria lo que ha escrito otro, ni aprenderse para que lado suele chutar los penaltis un rival). Solo se necesita tener “facultades” para ejercer ese oficio (al menos en el de actor saber leer y memoria, que en el de futbolista ni eso). Sin embargo, el portero Reina nos dice que los rojo-comunistas que nos gobiernan, son lo peor que le ha pasado a su país en cuarenta años (le ha dado vergüenza decir “de la historia”, que es lo que realmente pensaba), y que hay que echarlos como sea. Palabra de portero-animador.

Para ambos ¿Alguien se imagina al premio Nobel de medicina, decir, cuando se le pregunta sobre sus investigaciones, por las que le ha sido concedido el premio, el día de la entrega, que él no quiere hablar de eso y que solo hablará de futbol y/o de cine? Pues eso es lo que ha hecho la señorona esta, que se ha negado a responder cuestiones sobre el motivo por el que estaba ahí, y para quien la pandemia es una “plandemia”. Que solo el 5% de los muertos han sido por Covid, y la vacuna un experimento en el que somos “conejillos de indias” (textual), cuyo resultado es, que la gente que se vacuna se contagia más y se muere más ¿Y de dónde le viene toda esa ciencia infusa? De internet. Ya me veo yo millones de currículos de todo el mundo, en el apartado de estudios: Medicina, Arquitectura, Ingeniería… y en el apartado de lugar o facultad: “internet”.

Por cierto, aunque en los paquetes de tabaco ponga en grandes titulares “el tabaco mata”, el tabaco no mata. El tabaco produce cáncer (de pulmón y otros órganos), y es ese cáncer quien te mata. El Covid no mata (así que incluso el 5% que dice la intelectual de las bragas de oro, es falso). El Covid produce, entre otros, neumonía en ambos pulmones y esta es la causa de la muerte.

 

Bueno, no es ella la única que ¿piensa? así o de forma parecida, y tampoco quiero faltarle el respeto a quienes tengan teorías conspiratorias parecidas, pero aún no ha sabido explicarme nadie, un desarrollo lógico de este contubernio.

Según esta señora, todo esto es una “plandemia”, es decir “un plan”, y es que todos y todas coinciden que el objetivo último es privarnos de libertad y controlar todos los movimientos, gustos, y actividades de los ciudadanos. Además, quedaremos en manos de Bill Gates y de paso en las de los grandes laboratorios médicos, que también controla este personaje, y así aparte de enriquecerlos hasta el extremo, podrán introducirnos sus mejunjes y chips, con los que llevar a cabo sus objetivos descritos. Vale, lo pillo pese a mi borreguil intelecto, y eso quiere decir:  

Que todos los países, independientemente de sus regímenes políticos, democracias o dictaduras, se han puesto de acuerdo para este engaño. Aunque a algunos, como al Kim Jong-un (Corea del Norte), lo del objetivo de privar de libertad a sus ciudadanos aun no lo ha pillado, y se pregunta por la idiotez de los países occidentales para conseguir algo que, a ellos (su papá y él), les ha costado dos telediarios porque no han necesitado ningún montaje para llevarlo a cabo.

Que, todos los países tienen como enemigos comunes a bares, restaurantes, cines y teatros; que vendrían a ser como el gobierno rojo-comunista (de Reina), con los que habría que acabar como sea. De ahí lo de no dejarlos trabajar, arruinarlos y mandar al paro a sus trabajadores.

Que, para conseguir sus objetivos hay que acabar con el turismo, compañías aéreas, hoteles, agencias y cualquier cosa relacionada con el mismo.

Que hay que acabar con los comercios de los centros comerciales y los de grandes superficies.

Que hay que acabar con las petroleras que, hasta el descubrimiento por los licenciados de internet, eran quienes manejaban el mundo con sus incrementos de precios, que hacían temblar las economías de los países, pues el precio del combustible afectaba a todos los demás sectores.  Varios meses de petroleros atracados, y caídas de precios y venta de los combustibles, solo son daños colaterales despreciables ante el objetivo supremo de quitarnos la libertad.

Que, han conseguido convencer a millones de personas dedicadas a la sanidad, independientemente de su capacidad intelectual, de la existencia de ese falso virus, y de paso pasar horas y horas, disfrazados bajo capas de tela, plásticos, mascarillas y gafas de buzo, sin duda porque todos esos millones de personas no se han informado en internet.

En definitiva, todos los países del mundo se han puesto de acuerdo, contando naturalmente con la complicidad de sanitarios, bomberos, policías, funerarias, servicios de emergencia etc., para hundir sus economías y mandar al paro, la miseria, y en muchos casos a la indigencia, a millones de ciudadanos, con el fin de privar/ limitar la libertad y controlar su vida… y eso te lo dicen con un móvil en la mano (el mismo con el que se conectan para informarse y aprender, en esas páginas de internet que nos dice la Abril). El mismo móvil donde tienen instaladas APPs (programas), con los que hacer chorradas del tipo “Face”, “Tik tok”, “Instagram” … a los que han dado permiso para acceder a su localización, datos de navegación, contactos, gustos, búsquedas… y a toda la actividad de su vida en general, ya que sino no funcionan. Eso sí, el peligro es que nos quieren inyectar una supuesta vacuna, que para unos es un experimento y para otros un “chis”, con el que controlarnos la vida.

Y así estamos, en la era de la información.




jueves, 18 de febrero de 2021

Historias de la Nueva Era: El huevo de Colón 

No hay tarde turbia, que no mejore un café en la loma de una colina, y la ciudad a tus pies. Si ese no sabía al mejor café del mundo, se parecía bastante.

Ciertamente, la atmosfera estaba con ese aspecto lechoso que tiene a bien acompañarnos estos días, pero tirando de teleobjetivo, al fondo, entre la torre Colón y una de las del teleférico, se podía ver la estatua de Colón, con su dedo señalando a... !!Italia¡¡ Si, se le supone que debería estar señalando a América, pero cuentan que, a los barceloneses, se les iba a hacer muy extraño que el dedo señalase a Las Ramblas, que es la dirección correcta del continente americano.

Yo no sé, pero allí arriba, saboreando aquel delicioso café, algo me decía que había que ir más allá de aquel mar mediterráneo, seguir su estela, sobrevolar la península itálica, seguir aquel dedo que en realidad señala a oriente y, tras atravesar desiertos, acabar en un palacio de los Emiratos Árabes, donde se refugia el rey emérito. Hace más de 500 años que el dedo de Colón nos venía avisando y nos lo había puesto a "huevo". Como la cosa esta.



Al otro lado de la montaña de Montjuic, tras el espigón del puerto, una flota de petroleros permanece atracada esperando tiempos mejores. Ahora que la gasolina está asequible no podemos disfrutarla por estar confinados. No es una casualidad, ambas cosas están ligadas. "Si naciste pa martillo, del cielo te caen los clavos".



Todo se acaba, hasta el café, así que a recogerse que mañana será otro día.








martes, 19 de enero de 2021

Historias de la Nueva Era: 2020 Primer año de la pandemia


Y se acabó 2020, el año que lo cambió todo. Las últimas semanas el debate sobre las restricciones navideñas lo ocupó casi todo. De repente, todo el mundo quería celebrar esa festividad y parecían imprescindibles esas reuniones familiares, entorno a una mesa donde se amontonaría más comida de la que era posible consumir, codo con codo con quienes, por lo habitual, en muchos casos, resultaba insoportable la convivencia. Esos que las redes empaquetaban en genérico como “los cuñaos”.

2020 fue el año del “Gloria”, que se llevó por delante lo que encontró a su paso a lo largo del litoral catalán, comiéndose kilómetros del mismo y las infraestructuras que lo bordeaban. El temporal también desbordó rieras, inundando campos en su entorno. Entonces no se podía aventurar, pero fue el primer aviso de que ese año no iba a ser como los demás.

2020 fue el año de la “huida” del Emérito, acosado por los destapes de su corrupción y los líos de faldas. Se abrió la caja de Pandora y, lo que al parecer “todos sabían”, salió a la luz. La cañería empezó a tener escapes y no hubo manos para taparlos, pero no porque en este hipócrita país alguien hubiese dicho basta. Tuvo que ser la justicia y la prensa suiza la que abrió esa caja. De repente, el rey emérito, “el campechano”, fue simplemente un delincuente con inmunidad y protección absoluta del establishment, y de paso, se les cayó la careta a muchos, sobre todo a ese PSOE que se proclama republicano, pero camina en primera línea en el frente de defensa de la monarquía.

2020 también fue el año en que se instauró el llamado “gobierno más progresista de la historia”, con el pacto PSOE-Podemos. En realidad, tan solo un pacto para colmar las ansias de figurar de algunos líderes de Podemos, y la jugada maestra de los llamados socialistas, engullendo y dejando sin voz, a los únicos que podían sacar sus vergüenzas de presunta izquierda, al descubierto.

2020, obviamente, fue el año en que decenas de miles de españoles dejaron este mundo sin poder despedirse de sus familias. De ancianos abandonados a su suerte en las residencias. Sin derecho a ser atendidos en un hospital, salvo aquellos con posibles para pagarse un seguro privado.

2020 se va, pero nos deja un mundo escondido tras una mascarilla. Un mundo dividido entre el temor de unos y las provocaciones e incivismo de quienes desprecian a quienes se protegen.

2020 se va, pero nos deja un mundo encerrado en sí mismo, un mundo sin apenas viajeros.

2020 se va, y nos deja un mundo de jóvenes insolidarios e insumisos.

2020 se va, pero nos deja un mundo con las interacciones sociales restringidas, cuando no prohibidas.

2020 se va, pero nos deja un mundo del deporte, de estadios, pabellones y pistas vacías.

2020 se va, pero nos deja un mundo de teatros y salas de cine cerrados, y en general, a la cultura confinada.

2020 se va, pero nos deja la reforma laboral y la ley mordaza del PP.

2020 se va, pero se queda esa panda de negacionistas, muchos de ellos que llevan años viviendo a costa de los demás, y que, si el resto de la sociedad “no acepta pulpo como animal de compañía”, cogen el tablero y se van.

2020 se fue, y llegó un 2021 arropado por una impresionante campaña publicitaria, prometiendo vacunas y una vuelta a la normalidad, pero que lo que nos trajo fue un revival del caos organizativo y la falta de medios, tanto para las vacunas como para afrontar otra nueva ola de contagios, a la que ya no cabía la excusa de la sorpresa. El culmen fue el de la comunidad de Madrid, gastándose cien millones de euros en la construcción de un hospital para pandemias, carente de quirófanos y personal para atenderlo.

El 2021 empezó con las imágenes de una fiesta de cientos de jóvenes reunidos en una nave abandonada de Llinás, muchos de ellos venidos de diferentes países de Europa en auto caravanas y otros vehículos, que parecían sacados de los dibujos de “los autos locos”, desafiando las medidas anti-covid.

También esos primeros días, vimos a decenas de adolescentes en un pueblo de Valencia, que habían organizado una quedada a través de las redes, para darse de palos entre ellos.

A otra pandilla de adolescentes que dieron una paliza a otro, quitándole el móvil y la ropa, y subiendo las imágenes de su “heroicidad” a internet.

Manifestaciones de ultras, gritando “libertad” y cantando el “bela-ciao”, como muestra de los niveles a los que ha llegado el mundo.

Pero sin duda, la imagen que quedará para la historia, es la de los miles de supremacistas en plan “Village People”, asaltando el Senado de los EEUU alentados por Trump a través de las redes sociales.

2021 no ha hecho más que empezar y ya nos ha echado a temblar, pero eso… eso será otra historia.


martes, 8 de diciembre de 2020

 

Historias de la Nueva Era: Pandemia

Barcelona 7 de diciembre de 2020… Un inicio así, con tipografía digital y un golpeteo de tecla con la aparición de cada letra, podría haber sido el principio de una película de ciencia ficción. El argumento nos mostraría un futuro apocalíptico, de calzadas colapsadas por los vehículos, gentes con mascarillas, circulando muchos atemorizados por ese enemigo invisible que puede atacarnos desde cada partícula del aire, otros, los más jóvenes, de aspecto despreocupado, quizá como símbolo de una rebeldía que no encuentra acomodo en una mente poco educada para las cuestiones sociales, y colas, interminables filas humanas para acceder a comercios, bancos, vehículos de servicio público… La nueva normalidad.

Una ambulancia destroza los tímpanos, estridente, mientras intenta atravesar el rio de vehículos que bloquea la calzada. Sentado en el borde de la acera, junto al paso de peatones, encogido sobre sí mismo, un anciano y a su lado la que debe ser su esposa, que le hace señales con la mano a la ambulancia, a apenas una cincuentena de metros, pero que parece una quimera el llegar hasta ella. La gente que espera para cruzar, no se acerca a la pareja y lo que parece que es imposible, el mantener la distancia mínima recomendada de los dos metros, aquí se multiplica por dos. Pienso que en la actualidad es fácil que, si uno tiene cualquier contratiempo en la vía pública, acabe abandonado como un perro. Cuando me aproximo, la mujer le está haciendo las señales a la ambulancia, por lo que no cabe otra cosa que hacer. Un joven se acerca y le pregunta a la mujer si “la puc ajudar”, y ella le dice que ya está aquí la ambulancia. El hombre, que parece un poco congestionado en lo poco que deja libre la mascarilla, tose un par de veces y noto que los más cercanos retroceden otro par de pasos. La ambulancia ya está aquí.

La balsa del monumento a Macià está tomada por las gaviotas, y en un momento dado, se organiza una trifulca entre ellas, graznan amenazadoras y se atacan disputándose los despojos de una paloma. La que sale triunfadora se aleja unos metros con ellos en el pico y los abandona. Que humano me resulta, al parecer la disputa solo era por la propiedad no por la necesidad.

Tengo una sensación extraña, es como si estuviésemos bajo la mira de un francotirador que, si te alcanza, puede fastidiarte la vida o quizás acabar con ella. La que un día fue acogedora, la siento ahora como triste, desabrida e inhumana. En lo que va de año es la segunda vez que bajo a la ciudad, eso no me había pasado en mi vida y lo cierto es que me he encontrado extraño en una ciudad extraña.