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martes, 30 de mayo de 2017

Aquel 15 de febrero de 1978

 

Aquella noche se jugó una eliminatoria de Copa entre el Alavés y el Barcelona. Yo era el furri (cabo furriel) de la 42, en el CIR de Vitoria donde me chupé toda la mili, y aunque ese día no pusieron a la venta las entradas de precio reducido para “militares uniformados”, unos cuantos colegas catalanes, fuimos al partido vestidos de romanos ya que disponíamos de un permiso especial para llegar después de retreta. En el tiempo que estuve allí, el Alavés, donde jugaba un jovencísimo Valdano (al que veíamos más por las tascas de “la cuchi” o “la zapa”, que corriendo la banda), estaba en segunda división y fui unas cuantas veces a ver sus partidos, pero el campo esa noche estaba de bote en bote para ver aquel Barça donde aún jugaba Cruyf.

Mendizorroza por entonces, era un campo a la antigua usanza, como solo los habíamos visto en los NO-DOS y en blanco y negro. La contra tribuna lateral, donde estábamos ese día, tenía una cubierta de tejas, sostenida por columnas de madera, sobre un piso terrizo de unos diez desniveles, donde obviamente se estaba de pies.

Las semanas previas había nevado en Vitoria y alrededores hasta tal punto que, incluso algunos días quedaron cortadas las carreteras, y ese día (y los previos, como casi todo el año) llovía a raudales. El terreno de juego era un poema, charcos que se tragaban el balón, barro, mucho barro (que tiempos aquellos), y charcos que escupían la pelota en aguaplaning. Desde el principio los jugadores del Alavés (segunda división), se comieron a los del Barça, que eran incapaces de dar dos pases seguidos. El mejor fue Artola, el portero, y Cruyf estuvo, si, pero procuraba estar donde no había, ni balón ni posibilidades.

A nuestro alrededor la gente rugía de placer viendo como sus jugadores se imponían en el campo, y un grupo, dotado de los correspondientes chorizos, salchichones, barras de pan… se pasaba una enorme bota de vino, de unos a otros, sin parar. Cuando no tenían la boca llena, la empleaban en gritar ¡catalanes burgueses…! ¡catalanes capitalistas…! ¡catalanes fascistas…! ¡catalanes ladrones! ....  la retahíla no parecía tener fin, y llego un momento en que no me pude aguantar más.

-Oiga ya está bien de insultar no…? –me dirigí al que tenía a mi espalda.

-¡Hostia! ¿Qué pasa, que sois catalanes…?

-Pues sí, y ni somos fascistas, ni ladrones, ni burgueses…

-Coño… perdonad, que no queremos molestar… -¡Eh… dejad de insultar, que estos chavales son catalanes y es buena gente…! - Les gritó a sus colegas -… y pasad la bota y los fiambres para aquí a estos chavales, que todos sabemos lo que es la mili….

Aquella gente venía de Miranda de Ebro y el Alavés les daba igual. Habían ido a divertirse y a ver perder al Barça… y consiguieron las dos cosas. Nosotros no nos divertimos, pero también vimos perder al Barça, aunque eso si, pese al disgusto de la derrota por el ridículo que habían hecho, nos pusimos a gusto, bota va, bota de vino viene. ¿Y Cruyf? Se marchó como quien dice sin haberse manchado las botas, pero para dar la nota le montó un sarao al impresentable de árbitro, para que lo amonestase ante el regocijo y las burlas de todo el estadio.

Ahora, treinta y nueve años después, la final de Copa me ha traído a la memoria aquella noche de febrero, empapados en agua bajo la vetusta cubierta de Mendizorroza. Y lo peor es que, mirando la prensa con la crónica de ese día, alucino con el titular de El Mundo Deportivo “eliminatoria encarrilada”, “clima de trámite en el once azulgrana”. ¡¡Clima de trámite!!


jueves, 5 de enero de 2017

La noche de Reyes


Ahora que la casa duerme al compás del reloj de pared del comedor, tac-tac tic-tac, esporádicos ruiditos desconocidos y algún ladrido lejano, que hace más notable el resto que solo es silencio, no quiero ponerme ritualmente nostálgico (entre otras cosas tampoco es mi estado de ánimo en este momento), pero sí me parece ver los fantasmas de quienes hemos sido niños entre estas mismas paredes, a lo largo de décadas de cobijarnos entre ellas en una noche como esta. Noches de reyes frías, ventosas, algunas incluso teñidas de blanco, pero con el común de la ilusión. Nervios que te impedían coger el sueño, y nervios que hacían temblar inconteniblemente todo nuestro cuerpo, al levantarnos y descubrir aquellos objetos que colmaban todos nuestros deseos, independientemente de que se tratase de lo que habíamos pedido en aquella carta garrapateada con más o menos habilidad, dirigida a nuestro rey favorito. Cacharritos de cocina de aluminio y muñecas de cartón para mis hermanas, la cajita de lápices Alpino, mi cartuchera y mi pistola, que este año en lugar de con un sombrero vaquero de plástico, era un plumacho indio con su machete de goma, y sobre todas las cosas, aquel triciclo de asiento rojo y unas cintas colgando de las empuñaduras, con el que entré triunfal en la habitación de mis padres (que también era la mía), para enseñárselo y compartir con ellos mi alegría, y ahora aún recuerdo sus caras de ilusión y también comprendo esa ilusión. Al día siguiente, excepcionalmente, los niños íbamos a la escuela del barrio con nuestros juguetes, y allí iba yo, calle terriza abajo, arrastrando de una cuerda un camión con bombonas de butano, penacho de plumas, pistolera al cinto y el machete asomando del bolsillo. Eran años en que no queríamos saber, para que la realidad no matase la ilusión.

Bastantes años después, aquellos niños fuimos también reyes y tampoco queríamos que la realidad matase a la ilusión. Primero fueron Jordi y Carlos, y más tarde, también aquí mismo donde estoy yo ahora, Rocío y Alejandro, quienes subían corriendo al comedor y nos despertaban, enseñándonos ilusionados todo aquello que habían encontrado.

Esas noches especiales con la banda sonora de radio Barcelona y "ningún niño sin juguetes" (luego, cap nen sensa jogines), que solían empezar yendo a llevar un pequeño donativo y luego, la espera de que por fin cogiesen el sueño para empezar a preparar las cosas; entre sorbitos al chupito y los clásicos comentarios del yayo Rafael sobre la excesiva cantidad de juguetes que tenían los niños "de hoy en día", y por eso "no saben apreciar las cosas"... en definitiva, noches de ilusión.
Son ya más de las cuatro de la madrugada y a este paso, como no me duerma, no van a venir los reyes. Espero que hayan entendido que cuando me declaro republicano no me estoy refiriendo a ellos.

"Queridos Reyes Magos, este año......"

jueves, 24 de noviembre de 2016

EL TERCER ELEMENTO



¿De cuantas partes está compuesto el ser humano?
A los "hijos del nacional catolicismo" se nos enseñó que el hombre (como especie), estaba formado por cuerpo y espíritu, a este se le llamaba alma y es lo que nos unía a dios. Es decir, que estaba formado por una parte física (tangible) y otra no tangible, cuestión que yo siempre he asumido separada de cualquier vínculo religioso. Para rematarlo, la religión nos dogmatizaba en que el alma solo era propia del ser humano y que el resto de los animales carecían de ella porque no eran hijos de un dios que, al parecer, los había puesto como adorno y entretenimiento para que los utilizásemos, torturásemos, mimásemos o hiciésemos lo que nos viniese en gana con ellos.
He decidido que por hoy ya no voy a entrar al trapo y no voy a comentar más, y no lo voy a hacer porque tengo que reflexionar sobre mi concepción de la vida. Aclarar mis ideas porque he recibido un bombardeo de lecciones de ética, de moral, de vida, de lo que es el bien y el mal... que ha hecho temblar mis principios y creo que los de la humanidad en general.
Hasta ayer sostenía mi convencimiento de que estábamos formados por esos dos elementos, pero desde ayer sabemos que el ser humano consta de cuerpo físico, espíritu y "persona", es decir, está formado por tres elementos.
He visto, leído y oído decenas de científicos (periodistas, políticos, funcionarios...), aleccionarnos en la nueva filosofía y repetir una y mil veces que "había que separar a la persona de la Rita Barberá y sus actos". Pedir respeto por "la persona", llamar indecentes a quienes se negaron a homenajear a "la persona", transformar un infarto en crimen y llamar asesinos a quienes sacaban en la red las barbaridades de "la persona", también a los periodistas que habían denunciado las irregularidades de "la persona". Y por eso, por la "persona", se la ha homenajeado con minutos de silencio incluso en lugares donde ni siquiera fue miembro, como en el Congreso y por eso, los reyes de todos los españoles han homenajeado y rendido tributo a "la persona". Por descontado, pese a referirse a "la persona", el rey, igual que la mayoría de sus ex coleguitas, se han referido a sus logros como alcaldesa, olvidando eso si, todas aquellas cuestiones que por lo visto no pertenecían a "la persona", pitufeos, malversación, financiación irregular, derroche...
Sin pretender comparar la gravedad de sus actos, es como si a partir de ayer valorásemos en Hitler, Franco o Pinochet (por ejemplo), sus tres condiciones y se alabase su "persona" separándola de sus actos. No hablemos de genocidios, crímenes.... Quienes propagan fotografías de cadáveres escuálidos en campos de concentración, asesinatos y mutilaciones múltiples en campos de fútbol, fusilamientos o bombardeos indiscriminados de civiles, etc. son unos indeseables, culpables de la posible depresión y ansiedad que les pudieran producir. "Respetemos a la persona" nos dirían estos nuevos científicos creadores de opinión.
Lo dicho, no voy a comentar más.

martes, 15 de noviembre de 2016

TEMPS ERA TEMPS, QUE VAM SORTIR D L'OU...


Tras varias semanas sin ir, hoy he vuelto a los Encantes. Es habitual que alguien de la familia o conocidos me pregunte ocasionalmente que, qué es lo que voy a comprar, y me extraña que a la gente le extrañe cuando contesto que nada. 

A los Encantes voy simplemente a mirar, bastante habitualmente también compro algo, pero no tiene porqué ser ese el objetivo. El mercadillo tiene la virtud de traerte el recuerdo físico de muchas cosas que formaron parte de tu pasado, juguetes, objetos de decoración, etc. Cosas que están en la memoria pero que ahí tienes la posibilidad de palpar. Hoy en particular, en uno de los puestos había gran cantidad de "chismes" de los años sesenta y setenta. Material en su mayor parte sin usar, botas de fútbol, botas con patines, camisetas de equipos de fútbol, peonzas, caretas... un par de carteras colegiales de aquel material que en los años sesenta imitaba (por decir algo) a la piel, con sus correas para colgársela a la espalda y las que se enganchaban en las hebillas delanteras que, con mucha suerte, llegaban enteras a mitad de curso, y eso si no habías pillado un chaparrón en uno de aquellos días en que no llevabas aquella especie de ponchos con capucha de caucho (no confundir con el plástico) a los que tenían a bien llamar "chubasqueros".
Tocar el algodón de una camiseta del "Barcelona" de cuando todos los años era la misma, sin publicidad, solo con el número y el escudo, me arrastró a mi infancia a primeros de los sesenta. La primera camiseta, la que cuando me la ponía, junto a las botas de tacos y el balón de cuero hacían sentirme Kubala (al que no había visto jugar nunca y ya estaba retirado), y la calle de piedras un campo de fútbol más grande que el de Oliver y Benji.





domingo, 13 de noviembre de 2016

Noviembre sin ti

Noviembre sin ti (Reik)

La tarde se aleja, 
el cielo está gris
la noche aparece sin ti, 
callado en la playa
te lloro en silencio otra vez

Me ahoga esta pena
no puedo vivir
las olas no me hablan de ti
sentado en la arena
escribo tu nombre otra vez
Porque te extraño
desde aquel noviembre
cuando soñamos juntos
en querernos siempre
Me duele este frío Noviembre
cuando las hojas caen
a morir por siempre...
Noviembre sin ti
es sentir que la lluvia
me dice llorando que todo acabó
Noviembre sin ti
es pedirle a la luna
que brille en la noche de mi corazón
otra vez... otra vez...
Quisiera decirte
que quiero volver
tu nombre va escrito en mi piel
ya es de madrugada
te sigo esperando otra vez
.............
mamá....

domingo, 23 de octubre de 2016

NO LES LLAMES DICTADORES, LLAMALES DEMÓCRATAS RESPONSABLES


Un dictador es alguien que "dicta", es decir decide según su criterio independientemente de lo que piensen sus ciudadanos porque, en su excelsa sabiduría, él es quien está en posesión de la verdad. El dictador "salva" a su pueblo de fuerzas extrañas, radicales, revolucionarios o contra-revolucionarios, además impone su creencia religiosa o atea según sus sentimientos, que él piensa son los de sus mandados aunque no lo sepan. El PSOE impone su dictadura, de momento sin una cabeza especialmente visible (como los generales que se levantaron contra la república), y supongo que están esperando a su Franco. Unos incitan, dictan bajo el disimulo de la opinión, son poseedores de la verdad. Ellos saben que es lo que les interesa a los españoles y como dictadores, no piden su opinión porque somos ignorantes de lo que realmente "nos" interesa y, como los dictadores, en ningún caso lo hacen en defensa de sus intereses personales u oligarcas. De momento, son tan poco originales que empiezan con un golpe de estado, como casi todos, dijeron que eran republicanos, pero luego se transformaron en monárquicos porque es lo que nos interesaba a los españoles, y por eso, además, renegaron de la bandera tricolor que habían pintado con sangre en sus orígenes y el "pardillo" se envolvió en la bandera que impuso el dictador anterior sobre la legal del país que fue derrocada por los insurrectos, traicionando a sus muertos. También eran partidarios de la autodeterminación (que no significa independencia, sino que los pueblos decidan lo que quieren ser), pero luego hicieron suyo el lema de "Una, Grande y Libre", solo que en su caso quiere ser libre de los "perro flautas", esos radicales que quieren acabar con su sistema social. Ese sistema que deja que un "empresarillo" se hunda y lo pierda todo por causa de la crisis, mientras salva a "sus" empresarios de verdad, los banqueros que después de arruinar sus empresas y saquearlas (garantizándose además unas pensiones multimillonarias de donde no habían dejado nada), con el dinero de todos nosotros (de los asalariados quitándonoslo directamente de nuestros sueldos y de ellos y de quienes no tienen, robándonos el derecho a una sanidad y educación digna entre otras). Y estos dictadores, además, se denominan demócratas, piden tu voto diciéndote lo que van a hacer y, una vez en su poder se creen en el derecho de hacer con él lo que les venga en gana porque quienes les han votado no sabían lo que les convenía y para eso están ellos. Mañana se reúnen estos "salvapatrias" y decidirán que cuando el novio les pida en matrimonio le dirán que no para hacerse los importantes, y luego le dirán "que si, tontín", y el tontín les pedirá que tienen que prometerle fidelidad hasta la muerte, porque él se va a portar bien y además, que saben que unos y otros se necesitan para salvar el país "por encima de sus intereses personales y de partido". ¿Por encima de lo que piensen quienes les prestaron su voto? naturalmente. Pero por favor, no les llaméis dictadores, llamadles "demócratas responsables".

domingo, 2 de octubre de 2016

III - TARIFA LA NUEVA ÍTACA


"Mientras recorro las playas que no conozco,
mientras escucho los lamentos, las voces de los hombres y mujeres náufragos,
mientras aspiro las brisas impalpables que me asedian,
mientras el océano -tan misterioso- se aproxima a mi cada vez más,
yo no soy sino un insignificante madero abandonado por la resaca,
un puñado de arena y hojas muertas,
y me confundo con las arenas y con los restos del naufragio."
(Fragmento de "Con el reflujo del océano de la vida" de Walt Whitman)

El 1 de noviembre de 1.988 apareció en la playa de Los Lances de Tarifa, el cadáver del que se considera la primera víctima de la inmigración en el estrecho. El cronista del Diario de Cádiz cuenta que ese día había amanecido gris y brumoso, con fuerte viento de levante, los pescadores no habían salido al mar y el pueblo seguía durmiendo al ser un día festivo. El capitán de la Guardia Civil le llamó a las 7,30 de la mañana para decirle que había aparecido un "fiambre" en la playa.
"Era un hombre joven, magrebí. El cuerpo estaba tumbado bocarriba sobre la arena, con los brazos extendidos. A pocos metros de él, varada, una barca de madera de unos seis metros de eslora. Una patera".
El periodista fotografió la escena y aquella imagen, publicada al día siguiente en el Diario de Cádiz, dio tiempo después, la vuelta al mundo. En un principio pensaron que se trataba de un traficante de hachís, muy habitual en la época, pero minutos después les avisaron que habían detenido a cinco marroquís deambulando por la carretera de Tarifa, y le pidieron que como hablaba francés, les hiciese de intérprete.
Los supervivientes contaron que no eran traficantes de hachís, sino que pretendían llegar a España para buscarse la vida. Pagaron 35.000 pesetas para subir a la patera. Salieron de Tánger a medianoche y en mitad de la travesía les sorprendió un fuerte temporal de levante. Cuando se acercaron a la playa de Tarifa, guiados por las luces de la gasolinera, creían que podrían desembarcar haciendo pie, pero tuvieron un mal cálculo. Entre los intentos de agarrarse a la barca, el zarandeo, y que no sabían nadar, la barca terminó cayendo de lado y solo se salvaron cinco. Habían salido 23 de Tánger.
Ese mismo día la Cruz Roja recogió tres cadáveres del agua y en los días siguientes, el mar devolvió otros nueve a las costas de Tarifa y uno más en la playa de Ceuta.
Fue el comienzo de la tragedia del Estrecho. Imágenes impactantes a las que por repetitivas se va acostumbrando el ser humano, y al menos nosotros, no fuimos realmente conscientes hasta que sin esperarlo nos dimos de bruces con la realidad.
Era el año 1.999 y no íbamos a Tarifa precisamente desde agosto de ese año 1.988. Nos instalamos en el camping de Valdevaqueros que ese año sufría de una auténtica plaga de grillos. No sé si alguien habrá tenido la experiencia de que se le metan un par de grillos en una tienda de camping, pero las consecuencias son fáciles de imaginar. Curiosamente coincidimos en una tregua de las que suele dar el levante para que te confíes o darse más importancia cuando regresa, por lo que decidimos ir a la playa de Valdevaqueros a disfrutar de la tarde y darnos un baño. Estando allí nos sorprendimos por bañistas, que venían caminando por la orilla desde los primeros espigones de la Punta Paloma, y que parecían escapados de cualquier tribu subsahariana, totalmente cubiertos de barro seco que se limpiaban en el mar cuando llegaban a nuestra altura. Nos informamos de que allí había unas rocas que machacándolas y mezclándolas con el agua de mar, hacían una pasta con la que te recubrías el cuerpo y que, una vez seca, cuando te la lavabas te dejaba la piel como si te hubieses hecho un "peeling". Así que para allí nos dirigimos.

Después de aquel espigón decidimos continuar más allá, y allí nos encontramos directamente con un espectáculo aterrador. Decenas de pateras en cada pequeña ensenada a la que llegábamos. La mayoría más o menos destrozadas por los choques contra las rocas de la costa, enterradas, semienterradas, alguna balanceándose aún por las olas. Una costa que precisamente en esa parte está sembrada de trampas que la hacen casi inaccesible para poder llegar desde el mar. Rocas que están ahí y no se ven, otras puntiagudas, muros casi infranqueables, aguas profundas. No era difícil imaginar el horror de las personas hacinadas en esos botes, siendo lanzadas por el oleaje contra esa trampa mortal. Y no solo eran las pateras, sino restos de goma desperdigados por todas partes, de las balsas neumáticas en las que también intentaban llegar a lo que suponían "la tierra prometida", pero que para (según datos oficiales) más de 8.000 seres humanos, se convirtió en su Ítaca.
A partir de ese 1 de noviembre de 1.988 han llegado por miles, pero sobre todo en aquel primer decenio. Quienes lo vivieron en primera persona cuentan que era bastante habitual ir andando por la playa y encontrarte cadáveres que había devuelto el mar. Primero habilitaron una escuela para acoger a los que salvaron su vida, pero quienes querían colaborar carecían de cualquier tipo de ayuda y tenían hasta que comprar ellos mismos la ropa en los mercadillos para poder vestirlos. Probablemente el Gobierno no quiso poner facilidades para evitar el llamado "efecto llamada", o lo más seguro, porque la ayuda humanitaria no forma parte del decálogo de quienes nos gobiernan, como se está demostrando ahora con los refugiados sirios.
El flujo esos años fue tan importante, que la población de Tarifa también estaba dividida entre quienes acogían y escondían a los refugiados, y quienes los denunciaban a la Guardia Civil.
En el cortijo de mis tíos Salvador y Juana las cosas también habían cambiado mucho. Tenían luz eléctrica, agua corriente, una cocina amueblada y de gas butano e incluso televisión. Nada de eso pudo disfrutar mi tía. Tantos años iluminándose con un candil, cocinando con carbón (y en los mejores tiempos con un camping gas con el que también se iluminaban), teniendo que ir a acarrear agua con el cubo hasta el pozo, a varias decenas de metros de la casa, y falleció hacía un par de años, después de pasar los últimos cinco en una silla de ruedas por una embolia, justo cuando iba a llegar hasta allí la civilización.
El tío Salvador, ya sin su mula de una oreja, dependía de alguno de sus hijos que vivían en el pueblo para que lo llevasen al cortijo, pero vi en su mirada que no estaban por la labor. Intentaban convencerlo de que se fuese alejando de él, que ya era hora de descansar, pero para él, el cortijo era y había sido su vida, y preguntaba en voz alta que, qué iba a hacer él en Tarifa. La excusa para ir es que allí tenían aun un caballo, al que por cierto el ejército había señalado como un semental a su disposición.
Estando en el cortijo le comenté a mi primo Rafael lo traumatizado que me había quedado con las pateras, y contrariamente a lo que suponía, me dijo que los camperos estaban hartos de "los espaldas mojás" (era la primera vez que oía esa definición que luego me he enterado que se aplica a los que entran ilegalmente en Estados Unidos), que muchos de ellos se habían comprado escopetas de caza para espantarlos porque, por las noches, llegaban como bandadas y se llevaban las gallinas y todo lo que podían de los huertos. Dijo que algunos eran muy violentos, amenazaban y se enfrentaban a la gente de los cortijos.
En ese momento sentí mucha pena porque mi primo (que es un pedazo de pan), pensase de esa manera, pero la verdad es que era muy fácil juzgar desde mi posición de turista temporal, y más sin tener en cuenta lo que era una "invasión" de miles de personas. Como me dijo en un momento dado "¿tú no zabeh el mieo que pazé yo una noche que me zalió deenmedio de los arbole un negro que me zacaba una cuarta, que zolo ze le distinguían lo ojoh mirandome mu fijo?"-Estaría él más asustado que tu"... "-calla, calla... que toavia ze me ponen los peloh de punta".

En Tarifa algo más si estaba cambiando. Ya no existían los "almacenes Villanueva" (una especie de chino de los cincuenta, de esa familia que habían sido de los más influyentes de la población). En la Calzada continuaba el café Central (coto de los altos mandos militares y sus familias durante la posguerra), el bar Morilla y la confitería Bernal que, como reza en la fachada, data de 1.910; donde mi madre, con ocho años de edad, estuvo "sirviendo" para la dueña Mariquita Bernal. El conocimiento de la marca TARIFA, si que ejerció un poder de atracción para los curiosos y los que deseaban aparentar una vida informal, pero dentro de un orden. Por lo tanto, aparecieron algunas tascas y bastantes tiendas de ropa para los "tardo-hippies del siglo XX".

En el Castillo de Guzmán el Bueno, les recordé a la familia lo que decía mi padre que contaban los tarifeños para explicar la construcción del puerto: "un día decidieron ponerse a buscar el cuchillo que la leyenda dice que Guzmán les tiró a los moros para que matasen a su hijo, y empezaron a excavar junto al castillo. Llevaban varios metros de profundidad sin resultado y decidieron desistir, entonces alguien dijo "¿y ahora que vamos a hacer con el agujero?" -porque no estaban por la labor de volver a rellenarlo- "¿Y por qué no hacemos un puerto?", y así fue.

Primer cadáver de emigrante aparecido en Tarifa el 1 de noviembre de 1.981 (Diario de Cádiz)

Camping de Valdevaqueros 1.999

Playa de Valdevaqueros  1.999

Playa de Valdevaqueros  1.999

Pateras en Punta Paloma. Tarifa 1.999

Pateras en Punta Paloma. Tarifa 1.999

Pateras en Punta Paloma. Tarifa 1.999

Patera en Punta Paloma. Tarifa 1.999

Patera en Punta Paloma. Tarifa 1.999

Patera en Punta Paloma. Tarifa 1.999

Cortijo de tío Salvador. Tarifa 1.999

Cortijo de tío Salvador. Tarifa 1.999

Cortijo de tío Salvador. Tarifa 1.999

Castillo de Guzmán el Bueno.Tarifa 1.999

Tarifa 1.999

Tarifa 1.999

Tarifa 1.999

Tarifa 1.999

Vejer de la Frontera 1.999

Vejer de la Frontera 1.999

Vejer de la Frontera 1.999

Vejer de la Frontera 1.999

Vejer de la Frontera 1.999

Vejer de la Frontera 1.999